sábado, 20 de octubre de 2012

Beikost no es una estantería de Ikea


Yo así, "de normal", consulto a 5 pediatras. Ni 1 ni 2. Enumero: el de la SS, el del seguro privado, otro del mismo seguro pero en otra ciudad, el que fue mi pediatra (sí, sí, el mío) que es amigo de la familia, a este le consulto por teléfono y luego está el doctor virtual, contesta por internet a través del seguro médico. Y para temas más sencillos, que no requieren ir a consulta, entonces utilizo Facebook, El Médico de Mi Hij@, grupo de apoyo a padres en el que médicos y enfermeras contestan de manera inmediata cualquier duda o paranoia mía (y del que consulte, vaya).

¿Qué por qué hago esto? Pues a parte de por neurótica por varias razones: el de la SS es encantador pero le veo muy lanzado, por poner un ejemplo, te dicen que no metas al bebé en la piscina de mayores, pues con 3 meses sí, sí, que lo metiéramos con nosotros. Bueno, pues a la hora de empezar con la alimentación complementaria, eso que llaman Beikost para complicarle más la vida a los padres primerizos (bueno, a las madres, los padres se abstraen de estos conceptos y se quedan con lo básico "darle de comer de todo al niño", que quería yo saber la etimología de la palabra y ni la Wikipedia…) pues que a la hora de "beikostar" cada pediatra tiene sus formas y ninguna coincide. En esto, el pediatra de "la SS" (ojo al singular, que en plural podría ser el abominable Dr Mengele), no coincide ni con la hoja que han redactado en el consultorio y me ha dado su propia enfermera. Bueno, me ha arrojado su propia enfermera añadiendo que todo está muy clarito. Juas, juas, ahora entiendo que era un chiste de médicos.

¿Cómoooor? Pues en la hojita pone que hasta los 6 meses sólo leche materna, que el gluten antes de los 7 ni de broma, pues el pediatra que a los 5 meses y medio casi le dé un bocadillo de gluten con jamón…Consulto  al seguro privado y me da otra hojita que no coincide ni en tiempos, ni cantidades con la anterior. Llamo a "mi pediatra" y de nuevo, otros tiempos, otras cantidades, ¿otras frutas? No me atrevo a llamar al chamán telefónico por si me dice que el niño empiece con puré de congrio con pollo sacrificado por el rito maya.

¿Entonces? Pues hablas con amigas y ves que ídem, con lo cual, concluyo que no pasa nada, que no es tan grave como parece, que introduciendo poco a poco los alimentos (y el gluten después del sin gluten, eso sí) y según vaya el niño de peso, ritmos, etc, todo va a salir bien. Mi niño, que se estaba oliendo que esta semana le iba a preparar su primera papilla de frutas, por si acaso no lo tenía claro, se ha puesto malo de la tripita y así a su mamá le da tiempo a consultar a 3 o 4 médicos más y a retrasar el famoso Beikost unos diítas…




photo credit: Pink Ponk (www.flickr.com)

miércoles, 10 de octubre de 2012

Hasta Darth Vader fue padre



He regalado a mi marido el libro "Padre, el último mono" (editorial Planeta). Ya en la dedicatoria he tenido que dar explicaciones.

Se trata de una especie de manual de instrucciones para padres primerizos escrito por el humorista Berto Romero y los guionistas Oriol Jara, Roger Rubio y Rafael Barceló, todos miembros del programa de televisión de Andreu Buenafuente.

-Cielo, no pienso que seas el último mono (bueno…), sólo creo que te viene bien un poco de complicidad masculina (cierto).

El caso es que él, mi marido, nacido en Barcelona, disfruta mucho del humor de sus paisanos y congéneres de El Terrat y yo me he portado estos meses como una loca sobre-hormonada (lo de primeriza neurótica no es broma)….y vale, yo quería leer el libro también, vamos a ver. Así que nos lo estamos leyendo a medias, sólo que yo empecé antes y me río mucho. Muchísimo. Su análisis de cada situación, partiendo de la concepción del bebé, es muy agudo y sí, te reconoces, o mejor dicho, reconoces a tu marido y sus tribulaciones con el bebé, el parto, los parientes, la alimentación, la higiene…

-Oye que el libro es mío, es mi compinche.
Me dice mi marido, muerto de celos porque me ría en la cama con otro hombre. ¡Con otros hombres!
-Sí, pero te lo regalé yo…(qué obvio y qué tonto)
-Y lo vas a contar en el blog ¿no?
-Sí, claro…

El formato, a modo de libro de instrucciones de un aparato caro (de narices) y muy sofisticado, para mí es irresistiblemente cómico. (Esta frase sonaba mejor en mi cabeza). En definitiva, me gusta cómo está escrito y conecto con su humor. No digo más. Mejor leerlo, de verdad y conservarlo cerca para esos momentos en los que ya no sabes dónde perdiste el sentido del humor. Ante todo mucha calma, como decían Siniestro Total y recordad que hasta Darth Vader fue padre y no lo hizo tan mal.

martes, 2 de octubre de 2012

Cosas de mujeres


Ayer hablaba con una amiga sobre lo poco que sabíamos antes de ser madres de lo que era pasar un embarazo, el parto, el post-parto…Y parece lógico ¿no? si nunca lo has pasado, pero no, yo creo que no lo es. No debería serlo por lo menos, porque se trata de experiencias intrínsicamente femeninas y vitales y a pesar de familia, hermanas, cuñadas, amigas, matronas e internet, blogs, foros y todo lo que tú quieras, todavía hay cosas de las que no has oído hablar o en el peor de los casos, no te las puedes ni imaginar.

La generación de nuestras madres vivió sus 9 meses de embarazo sin ver una sola ecografía, tan sólo escuchaban los latidos ultra acelerados de un feto sin sexo, vaya sin conocer su sexo. Un auténtico misterio. Los ginecólogos no creo que empatizaran mucho con las asustadas mamás primerizas, tal vez las matronas sí, aunque hay madres de aquellos años que tampoco las recuerdan con cariño. Durante los primeros 3 meses de mi embarazo visité a uno de estos ginecólogos de la vieja escuela con ese je ne sais quoi de "tú estarás embarazada pero el que trae los niños al mundo soy yo", que me pusieron a la fuga. Finalmente llevé mi embarazo y parto en un hospital público, con ginecólogas jóvenes y ¡sorpresa! también me encontré con alguna doctora condescendiente. Tú (o sea yo) tienes 30 y tantos y piensas que ya estás preparada, que tu madre lo pasó con 22 y no será para tanto, que lo básico ya lo sabes, pero no…Porque la doctora sabe que no. Y tu cuñada también, que hace muchos años, cuando ella tuvo a su primer bebé te dijo: "cuando vayas a quedarte embarazada me preguntas, que yo te lo cuento todo…" ¿Todo? Todo. "El parto…el secreto mejor guardado". Recuerdo esa frase como en voz en off con reverb infinita. Menos mal que para resolver casos como estos están las entretenidas clases pre parto, en el Área 51.

Sí, porque todo lo que se habla en esas clases, se queda en las clases, cómo no. Después de hablar de pródromos, lanugos, tapones mucosos, expulsivos y otros grandes éxitos que la Madre Naturaleza nos tiene reservados, sólo tienes que echar un vistazo a tus compañeros de clase y ver sus caras (que son como la tuya propia) para comprender que nunca más seréis los mismos. Y si te los cruzas por la calle evita el contacto visual: "mira ahí va la que preguntó para qué servía un enema y su pareja, que sólo quería saber hasta cuándo duraba la cuarentena". Y es que a esas clases, deberías poder asistir en cualquier momento de tu vida para irte preparando, no en ese momento, hombre por favor, que ya es tarde, que no es momento para hablar de esfínteres, que es un momento bonito para recordar, que alguno hasta lo quiere grabar en vídeo.

Pero la trampita mortal viene en el post-parto. Ahí ya sí que sí que nadie te avisa, que parece que el niño nace y tú ya sólo flotas (que en parte es verdad, pero por falta de sueño) y ojo, que lo que viene después es para echarlo de comer a parte. Que hasta la matrona te lo cuenta en 10 minutos y entre dientes. Ahora en serio, creo que no es obligación de médicos ni matronas si no que en general, sobre lo que atañe a nuestra salud, específicamente, la información no está bien contada, no está bien planeada y encima nosotras nos lo callamos. No puede ser que 1 de cada 3 mujeres padezca alteraciones de suelo pélvico asociadas a partos traumáticos y que no se traten por pudor y por falta de información.

¿Y qué más nos puede pasar? "¡La menopausia!", dice mi amiga. Si es que no sé ni por qué he escrito esto, si sólo son cosas normales, cosas de mujeres…