martes, 10 de septiembre de 2013

Primeras vacaciones del Sr. Ermo, mar y montaña



Las vacaciones ya nunca serán iguales para los padres pero de alguna manera se viven a través de los ojos y las experiencias del niño o niña y eso te hace revivir las de tu propia infancia.

Como el descubrimiento de las olas en la playa, que se acercan hasta tus pies. El peque hunde sus deditos en la arena mojada como intentando mantener así el equilibrio mientras observa con el ceño fruncido. A veces serio, otras se ríe y señala, te mira con los ojos como platos y suelta un A! al qué ya nos tiene acostumbrados como pregunta universal. Se siente seguro en el agua con papá, chapoteando, sin miedo, tiritando pero a salvo en el mar Mediterráneo.

Yo no recuerdo cómo le cogí miedo al agua pero creo que no tenía la misma actitud quedo el Sr. Ermo. Va directo, se mete de lleno hasta en la ducha de la playa o de la piscina, con lo fría que sale el agua. Otro descubrimiento es que las galletas, los palitos y el chupete, con arena saben mejor.


Tete rebozado a la sal y al Sol
En la casita rural se ha encontrado con su lado más silvestre y hemos trotado todos, mochila en ristre por hayedos, caminos, veredas y todas esas cosas de las montañas que me son un poco ajenas pero que viendo lo mucho que relajan (y relajan al peque) vamos a frecuentar mucho más.

Ya en casa se ha reencontrado con sus juguetes y ya ha aplicado uno de sus últimos avances: subirse al correpasillos.

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