jueves, 29 de mayo de 2014

La Mejor Madre del Año


Hoy quería comentar la lectura de la última entrada en el Huffington Post del pediatra y bloguero Jesús Martínez Álvarez, autor del blog y libro superventas El Médico de Mi Hijo, titulado:  "El apego maternal podría ser un concepto más machista que Cañete".

Jesús plantea que "la crianza con apego" es una moda que trata de devolver a la mujer a la casa, al hogar, a la crianza a su entero cargo (sin guardes, porque ya no hay que salir a currar, bien sabe Dios, pero por el paro, más que por propia voluntad) y terminar de llenar su tiempo con cupcakes y manualidades que la realicen como madre que está en todo.

Porque me ha gustado mucho que sacara el tema y aunque no estoy del todo de acuerdo en algún punto y en otros creo que se deja algunas cosas, en visión global le tengo que dar la razón. Se lo digo yo en primera persona del singular y con amigas con las que corroborar.

En la primera parte Jesús se "atreve" a tocar temas que levantan ampollas y parece mentira, pero así es, no es machismo, los hombres apenas opinan aquí, somos nosotras las que nos tiramos los trastos unas a otras:

"La madre quisiera seguir con su lactancia más allá de los dos años, quisiera poder tener a su bebé independientemente de su edad el mayor tiempo posible, dormir en la misma cama, cargar con él durante el mayor número de horas posibles, todo ello presentado como una competición a ver quien dura más, equiparándolo no en pocas ocasiones a conseguir el título de mejor madre del año."

Ninguna madre le dirá "sí, soy una competidora nata y me encanta dar lecciones a las que no tienen hijos o tienen menos que yo porque yo siempre sabré más" (pero lo piensan y lo hacen), porque una madre no es que quiera competir con otras por cosas así, es que una madre lo hace porque (hoy por hoy) es lo mejor para su hijo. Y claro, todas tienen razón.

Con la lactancia no me meto porque además de implicaciones de salud hay implicaciones emocionales que llevaría mucho blog desgranar y yo la he disfrutado mucho, segura de que hacía lo mejor y aunque es posible que lo haya contado ya en el blog (no me acuerdo, la verdad y no lo voy a mirar), no voy a comentar el tiempo que di el pecho. Porque además recuerdo lo me que decían otras madres: para unas mucho tiempo, para otras muy poco.

He porteado cuando me ha venido bien o he creído que al niño le iba a sentar mejor o tranquilizar. ¿Solución mágica? Unas veces sí y otras no. ¿Lo he recomendado? Sí, pero recomendado. Y lo recalco, porque he asistido al despellejamiento de una mamá por parte de otra por comentar que en alguna ocasión (2 ó 3) ha llevado al retoño en mochila no ergonómica. Porque hay madres así, les gusta alarmar y prefieren decir: "hombre, si la quieres causar una hiperplasia maligna en el fémur, pues llévala ahí", en lugar de "hombre, es más recomendable este tipo por la correción postural, sobre todo si la usas mucho" (la niña caminaba divinamente). Y soy consciente de que he exagerado el ejemplo...pero muy poquito.

Competir en el cuidado de los hijos para mí es un ERROR. Exponer tus propias experiencias y ser respetuosa con las demás, ACIERTO :-) El apego no es malo, no es obsesión, al revés, pero la COMPETICIÓN, aquí, no me parece sana.


"Psicosis", Alfred Hitchcock, 1960. La historia de una apego materno-filial que habría que hacerse mirar.

Jesús continúa poniendo en relieve algo que sinceramente me divierte horrores porque es el acabóse de la maldita competición:

"La mujer por el hecho de ser madre es bombardeada con un estilo de vivir la maternidad cada vez más potente e implantado en la moda social, vía celebrities, vía redes sociales, vía mercadotecnia, que plantean una forma que la devuelve 80 años atrás a un estilo donde la mujer deja de ser mujer para ser madre en su casa y dedicada a lo que algunos piensan que deberían hacer las mujeres y de donde no deberían haber salido. Machismo puro y duro, ejercido por mujeres con tintes de modernidad, pero castrante de todos modos."

Casi totalmente de acuerdo. No tanto por lo de volver a 80 años atrás porque hay maneras rápidas de hacer las famosas madalenas ó cupcakes, que por los clavos de Cristo, todas deberíamos saber hacer. Sí de acuerdo en que en lo que blogs mamicocineros o mamidoityourself o muere nos muestran como imprescindible, es lo que impera y además hay que enseñarlo en el Facebook que se enteren que llevo 20 horas en la cocina. Yo soy más de Pintruosity que de Pinterest y alguna dirá, "qué envidiosilla, lo que tú eres es una manazas". Pues un poco sí, lo he reconocido en el blog, pero hago mis pinitos culinarios y manuales. Pero con mesura y sin exhibición. Porque no me va esta corriente. Porque no es para todas. Porque lleva tiempo y no lo tengo. Pero es que además no hay ganas. Pero porque sobre todo no me gusta. A mí me gusta tocar la guitarra al niño y cantarle e inventar canciones. No es la moda que impera, pero es moda en mi casa. Ahora ponte que se pone de moda, porque las celebrity mamis tocan el fliscorno y graban discos a sus bebés. Lo que nos faltaba.

En todo esto de la crianza: apego + actividades mami-niño/a ¿dónde queda el padre? ¿Sólo provee al hogar de dinero para fondant? Yo creo que los padres hacen algo más. En materia de apego más que nunca, en materia de galletas...bueno, comérselas. Siempre fueron más prácticos.

Pero el quid de la cuestión no está en las deliciosas madalenas. Está en el papelillo que las envuelve y que trata de despistarnos de lo que sí es relevante: tenemos el peso pesado de la crianza sobre nuestros femeninos hombros. No tenemos unas leyes que amparen la conciliación. Planificamos en solitario la alimentación diariasemanalmensual de nuestros hijos (y resto de la familia o sea papá y mamá) y nos devanamos los sesos con su desarrollo psico-emocional. En esta ecuación el idilio mamá-bebé acaba en ruptura y la sensación de fracaso es aún mayor porque no has podido colgar tu última creación en Instagram. JA!

Bueno pues, amigas madres primerizas y por supuesto neuróticas yo os digo: preguntad todo lo que queráis, informaos y haced lo que os deje más tranquilas con lo que habéis elegido. Valorad consejos bien intencionados en su justa medida e ignorad a las alarmistas y a las que dan lecciones (por experiencia, sé que muchas han cometido errores garrafales que quieren tapar y no se atreven a admitir). Disfrutad de vuestra vida, que siendo madre es rica, divertida y agotadora. Disfrutad de vuestros hijos/hijas sin modelos mediáticos, experimentad y dejaos llevar, observadlos a ellos, seguid vuestro corazón e instinto y dejadles crecer, que como casi todas las cosas extraordinarias de la vida, da tanta pena como alegría.